viernes, 22 de abril de 2011

FILIPINAS – Día 7 y 8 – El Nido

El séptimo día en Filipinas, nos dedicamos a pasear por el pueblito de El Nido, es que con el kayak y con el Tour A, yendo a las playas de las islas cercanas, no habíamos dedicado mucho tiempo para transitar las pocas calles de este pueblo.

Nos quedamos tranquilos en el hotel con la vista al mar, caminamos por ahí, y al llegar la noche fuimos al restaurant que pone mesas en la arena iluminadas por antorchas. Nos sentamos en una mesa con un argentino y dos filipinos, conversamos de todo un poco, a medida que alguien pasaba, los filipinos los invitaban a sentarse, y así la ronda se fue agrandando hasta lograr un mix de nacionalidades importante.


En el octavo día, Viernes Santo, decidiomos hacer otro tour, el C, el cual nos habían recomendado en la concurrida mesa de la noche anterior.

Me levanto temprano, y voy a la panadería para comprarme unas galletitas caseras exquisitas que hacen allí. Al lado de la panadería se encuentra una especie de capilla, de no mas de dos metros cuadrados. En la puerta un hombre arrodillado con la espalda ensangrentada. En su mano, una especie de plumero, pero en vez de ser con plumas, era con palos de madera, con el cual se autofragelaba en una especie de sacrificio por el Viernes Santo. Atrás de él otro hombre con la cara tapada y un cinturón en la mano con el cual le pegaba en la espalda y el la planta de los pies.

No daba crédito lo que estaba presenciando, por lo que corrí al hotel en busca de mi cámara para poder mostrarles a ustedes aquella locura. Cuando llego el hombre ya se había metido en la playa a enjuagarse, y al salir las heridas seguían sangrando de gran manera.

Minutos antes de tener todo pronto para salir en el tour C, siento el mismo ruido de las maderas golpeándose. Salgo del hotel, y otro hombre haciendo el mismo sacrificio con la cara tapada con una remera sujetada por una corona de espinas. Con estas imágenes aún en mi cabeza partimos en el tour a otras nuevas playas.


Como al tour solo fuimos cuatro, pues Yuval y Matías prefirieron quedarse, el bote era de dimensiones pequeñas, lo que hizo que en altamar, las olas lograran asustarme en más de una oportunidad, claro está, que no se necesita mucho para asustarme.

A la primer playa que nos llevaron fue a Hidden Beach, la razón de su nombre es porque se encuentra escondida detrás de unas rocas enormes. De más está decirles que el color del agua era hermosísima.


Tras un baño en esta playa, seguimos rumbo a Secret Beach, a la cual no siempre se puede acceder, ya que el único acceso es nadar por una grieta en una enorme roca, dicha grieta, sale a la superficie solo medio metro por lo que debes sumergirte y esquivar las filosas paredes rocosas. Justo cuando estaba pasando, vino una ola y me empujó hacia la roca, pero no fue mas que un razpón al apoyar la mano.



Después de visitar esta playa secreta, fuimos a otra llamada Matinloc Shrine, para la cual tuvimos que hacer varios minutos en el pequeño bote con olas que veíamos pasar por debajo de la embarcación. esta playa era muy linda, chica, pero abierta.


A raíz de esos minutos tomando sol, es que estoy que me arde todo el cuerpo. Pero pucha, cómo se disfruta igual!

Ya había pasado el mediodía, por lo que estábamos con hambre. Pero no fue hasta en la próxima playa, la Talisay Beach, que degustamos bajo la sombra de un árbol, unos pollos y pescados con arroz.


Por último, nos quedaba una de las mejores playas de El Nido, la llamada Helicopter Island por su forma parecida a un helicoptero. Una playa muy abierta con bastante arena y una vista al resto de las islas formidable.


Volvimos al hotel tras otro día de playas paradisíacas que nunca dejan de asombrarte.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario