lunes, 4 de abril de 2011

BALI - Día 6

Ubud... cómo contarlo, cómo describirlo...

Este sexto día en Bali, logramos encontrar la mística y el encanto que parecía no encontraríamos en esta isla Indonesa. Es que lejos del bullicio y turismo de Kuta, después de dos horas viajando en moto, llegamos a este pueblito ubicado en el centro de la isla llamado Ubud.

Llegamos a las dos de la tarde, almorzamos en uno de los lugares mas baratos que encontramos en la calle principal de este pueblo, y tras preguntarle a la moza por un hotel, nos aconsejó por el que estaba cruzando la cañada. Luego de almorzar, fuimos en busca del hospedaje. Seguimos el consejo de la moza y no quisimos ver más opciones. Nos decidimos por éste.

Es un hotel que se encuentra dentro de un templo construído en el Siglo XI, aproximadamente mil años atrás. Desde aquí no se escucha el ruido de la calle, sólo se aprecia el sonido del silencio. Se percibe una paz y una tranquilidad casi que inexplicable.

Recorrimos todo el templo, al cual se debe entrar con remera e incluso las mujeres menstruando tienen prohibida la entrada. Estatuas, ofrendas y fuentes es el común denominador de este lugar.

Sigo escribiendo, y no logro aún transmitir ésta tranquilidad, esta paz. Por la tarde estábamos con Nacho acostados en unas reposeras al costado de la piscina, y empezamos a divagar y a filosofar de la vida, sin lograr entender cómo era posible estar en el medio de un templo. Nos transportamos veinte años para adelante y juramos acordarnos de esta paz, de esta energía que se palpa con todo el cuerpo.

Empezamos a sentir música de tambores y logramos descubrir que provenían de algún lugar  aquí dentro. Nos dejamos guiar por el sonido hasta llegar al otro lado del santuario. Allí, se estaba desarrollando una especie de concierto, de ritual, con música típica, y bailarinas que se movían al ritmo de la música. Un escenario impresionante en el cual ya habíamos estado más temprano. Cobraban entrada para ver el espectáculo, pero nosotros ya estábamos dentro pues nuestro hotel precisamente queda en el predio de todo este milenario templo.

Realmente éste es el lugar de Bali que vale la pena conocer. Lejos están las playas, la muchedumbre, el bullicio. Acá te invade el silencio, la meditación, la tranquilidad y la paz...

No hay comentarios.:

Publicar un comentario