domingo, 12 de junio de 2011

NEPAL – Día 3 – PARQUE CHITWAN


Este día, emprendimos viaje rumbo al Parque Nacional de Chitwan, al sur de Nepal. El camino era muy peligroso, sinuoso. Íbamos serpenteando montañas en unos caminos muy angostos y en mal estado. El paisaje hermoso. Se lograban ver las terrazas de arroz y de maíz en las laderas de las montañas. Tan peligroso, que en más de una ocasión vimos camiones que habían caído al precipicio. Incluso uno de los ómnibus del grupo chocó, pero por suerte nadie resultó herido, sólo algún pequeño golpe, pero nada de gravedad. Es que los conductores iban a una velocidad de locos por esos caminos tan precarios.

Antes de llegar al Parque Nacional, cambiamos por treinta kilómetros, el medio de transporte. Este trayecto lo haríamos en gomones, pero no cualquier gomón, es que haríamos rafting por los rápidos de Nepal. Eran treinta kilómetros en poco menos de tres horas.

Nos subíamos de a seis, más un experto en el tema que nos enseñó rápidamente cómo hacer para no caernos cuando atravesáramos los rápidos. Los seis íbamos sentados en el borde del gomón, tres de cada lado, y el capitán iba atrás dando instrucciones. Por ejemplo, cuando nos acercábamos a los rápidos, nos ordenaba remar fuerte para una mayor diversión.

Los entendidos del tema, dicen que hay cinco grados de peligrosidad de olas y remolinos. En este caso, nos topamos con muchos grados dos y tres, y un grado cuatro. Creanmé que las olas que atravesamos eran muy, pero muy altas. Nosotros supimos afrontarlas sin perder en el camino a ningún tripulante. Otros gomones sin embargo, perdieron en el camino a algunos compañeros. Inclusive en el rápido de grado cuatro, dos gomones se dieron completamente vuelta, teniendo que rescatar a los náufragos quienes, hundiéndose en el agua helada y pataleando para salir a la superficie, pudieron contar la accidentada experiencia al cabo de la travesía. 

Después de casi tres horas, exhaustos y empapados, dejamos los rápidos, y nos subimos nuevamente a los ómnibus para llegar al final de la tarde al Parque Nacional de Chitwan. En este Parque se encuentran viviendo en sus miles de hectáreas, muchísimas especies de animales salvajes.

Nos bajamos de los ómnibus, y en camionetas cuatro por cuatro, estilo safari, nos dirigimos a unos hoteles que quedan en el medio del parque. Aquí el grupo B se dividió en cinco, pues los hoteles eran tan pequeños que no entrábamos todos en uno. Para que tengan una idea de lo excitante de todo esto, nos tenían prohibido salir de noche de un hotel a otro pues nos podíamos topar con animales salvajes en el medio de las calles de Chitwan como por ejemplo rinocerontes, o en el peor de los casos, con tigres.

Luego de hacer el check in, fuimos a la orilla de un río que se encontraba a unos pocos metros del hotel para ver el atardecer. De camino, ya veíamos a los lugareños andando en elefante como quien anda en bicicleta en una ciudad cualquiera.

Después del hermoso atardecer, fuimos a descansar al hotel, que por suerte tenía wi fi gratis. El problema estaba que dos por tres se cortaba la luz, pero todo era parte de esta aventura vivida en el medio del Parque de Chitwan.

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