jueves, 23 de junio de 2011

EMIRATOS – Día 3 y 4 – DUBAI


Este día la pasé muy tranquilo pues debía hacer reposo para evitar grandes esfuerzos que me implicaran dolor. Como consecuencia de esto me perdí el city tour por Dubai, no pudiendo conocer los edificios característicos de la ciudad como el hotel de siete estrellas que se parece a la torre de las comunicaciones de Montevideo. Esto me ofuscó bastante puesto que si quería ir a esa zona de la ciudad debía pagar un disparate de taxi. Considero que estar en Dubai y no conocer ese edificio, es como ir a Paris y no conocer el Arco de Triunfo. No conforme con esto, me perdería también otro paseo.

Mientras yo contrataba internet en el hotel, el resto del grupo abordaba unas 4x4 para ir a “surfear”  las enormes dunas del desierto; y no sólo eso, sino que se quedarían una noche durmiendo en las dunas con las estrellas como techo. Mi consuelo fue saber que de todas formas Dubai ya se encuentra en el medio del desierto, pero ese consuelo no era muy consistente como para subirme el ánimo. Pero siempre tratando de ver las cosas positivas, pensaba que sólo era un paseo de los tantos que he realizado y de los que me quedan por realizar, que por respeto a la mayoría de ustedes los lectores que están trabajando en su ciudad, no podía tener el atrevimiento de quejarme.

Valiendo el ocio, aproveché para actualizar el blog, hablar con la familia y amigos, y empaparme de las noticias de Uruguay y del mundo.

Y así, con mis pupilas fijas en el monitor, me fui a dormir después de haberme tomado más de cinco litros de agua durante todo el día, esperando expulsar la piedra que tanto dolor me ocasionó.

El último día en Emiratos, mandé una encomienda para alivianar a la Abanderada (mi mochila). Mandé los regalos como souvenires, adornos, ropa y ropa mía que ya no usaba. No fue un envío barato, pero necesitaba hacerlo puesto que en los últimos vuelos iba hasta con bolsas de supermercado en la mano porque ya no me entraba más cosas en la mochila grande, ni en la mochila chica, ni en el morral.

Luego de ir al correo, volví al hotel, dormí una siesta, y después fui en solitario a un mercado para conseguir la banderita de Emiratos Árabes para cocérsela a la Abanderada. Al regreso, cocí un par de banderas, quedando mi mochila cada vez más linda.

Con un poco de dolor, con la piedra invadiendo mi cuerpo, me fui a dormir, pues de madrugada ya nos iríamos al aeropuerto para volar con destino a El Cairo, Egipto, previa escala de unas horas en Amman, Jordania desde donde escribo estas líneas.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario