domingo, 18 de septiembre de 2011

ALEMANIA – BERLIN - Parte 1

Debo contarles que estas líneas que he escrito a continuación, las he escrito desde Munich, dentro de la carpa, recostado de manera incómoda a la mochila, mientras el agua, incesante no para de caer del cielo. Santiago y Pablo, desafiaron la lluvia y fueron por la revancha en este segundo día de October Fest. Jota, aburrido de mirar el techo de su carpa y de contar las gotas que se van acumulando en él, me ayuda con el tema de las fechas pues son cosas que escapan de mi memoria. Así, a los gritos de una carpa a la otra, fue tomando forma esta publicación que quiero compartir.

Berlín, qué ciudad! Cuánta historia, cuántas guerras, cuántas ideologías confrontadas!

Llegábamos a esta ciudad, ansiosos por cerrar un capítulo de información que veníamos adquiriendo desde que empezamos el viaje por Europa. Es que en cada ciudad que llegábamos, era inevitable hablar de las Guerras Mundiales. Tanto de la Primera como de la Segunda. Es que claro, estos acontecimientos forman parte de su historia reciente, lo que hizo que cada población tenga su idiosincrasia, su manera de pensar, y de ver determinadas cosas.

Aprendimos cómo vivieron y cómo sufrieron las guerras los ciudadanos de Londres, de Ámsterdam, de Hamburgo, los nórdicos, nada más ni nada menos que los propios rusos, también los ciudadanos de Estonia, Letonia y Lituania y cómo la vivieron los checos. Ahora sólo faltaba el broche final. Donde todo comenzó, y donde todo terminó.

Llegábamos con la ilusión de poder atar todos los cabos sueltos que veníamos acumulando, si bien al término de nuestra visita a la ciudad se puede decir que muchas ideas se terminaron de formar, muchos cabos también quedaron a la deriva, a los cuales esperamos encontrarles buen puerto cuando visitemos otros países partícipes como Austria, Italia, entre otros.

Encontramos alojamiento en un hostal muy prolijo, y al terminar de instalarnos, salimos a caminar rumbo al centro.

Es inevitable preguntarse al caminar por las calles de Berlín, si uno va caminando por la parte comunista o por la capitalista. Rápido se aprende que con ver determinadas casas, por su arquitectura, ya se puede distinguir. Pero cierto es, que hoy día, ya se ha unificado toda la ciudad, y con esta unificación, también las casas pasaron a tener casi el mismo aspecto.

Por eso, lo más fácil para saber esta incógnita, es levantar la vista hacia el cielo, y donde se vea la altísima torre de televisión, allí, de ese lado, era la parte comunista.


Para ahí fuimos en nuestra primera tarde en la capital alemana. A la Alexander Platz. Caminamos por los alrededores de dicha plaza, por un parque, nos sacamos fotos en un monumento a Marx y a Engels, y volvimos ya de tardecita, al hostal.

Al otro día, hicimos un tour por la empresa que hace los tours gratuitos. Aquellos que ya venimos haciendo en las principales ciudades europeas. Pero precisamente el gratuito, lo haríamos al otro día, primero hicimos uno llamado El Tercer Reich (El Tercer Imperio).

El punto de partida del tour era de la Puerta de Brandeburgo. Personalmente me parecía increíble estar en lo que es uno de los íconos de la ciudad. Como lo es la Torre Eiffel para París.


Por si alguno no sabe, el Muro de Berlín fue un doble muro, quedando entre medio más de diez metros. La Puerta de Brandeburgo, quedó durante la separación en tierra de nadie, quedó justamente entre medio de los muros. Pero del Muro, hablaré más adelante.

Este tour que realizamos, como el nombre lo indica, consta básicamente del tema Hitler y su entorno, cómo esta figura trasciende, y logra transmitir su ideología al resto de la población.

Más que un tour, fue una verdadera clase de historia mundial. Y qué mejor si todavía le sumamos la caminata que lograba a través de la vista ese mix que sólo leyendo libros no se obtiene.

Hablamos y debatimos mucho sobre el capitalismo y el comunismo. Para nosotros Contadores, que al comienzo de la carrera estudiamos a Adam Smith con su ideología del Capital, y a Marx con su ideología del Comunismo, nos entusiasmaba muchísimo cada debate que se armaba mientras el guía iba explicando y dando su opinión subjetiva.

En fin, Hitler, supo ver que el pueblo alemán estaba muy dolido, pues al culminar la Primera Guerra Mundial, tras el Tratado de Versalles, Alemania queda como la única responsable de la Guerra, y como la única nación derrotada. Con una economía yéndose a pique, con una tremenda hiperinflación, y con una deuda astronómica, todo pintaba negro para los alemanes.

El dinero ya valía tan poco, que se empezaron a imprimir billetes de un solo lado para justificar el gasto de impresión. Y la deuda era a causa del Tratado de Versalles que inclusive recién en el año 2010 terminaron de pagar, siendo hoy día el país más fuerte económicamente hablando de toda Europa.

Fue en esta situación, que Hitler empezó a levantar el orgullo de la población con sus discursos y promesas. Tanto, que en 1933 llegó al poder de forma totalmente democrática, llegando a ser canciller.

Alemania tenía presidente y canciller. A los pocos días de haber ocupado su cargo, prenden fuego la casa de gobierno. Nunca se supo quien fue, si fue el mismo partido de Hitler o los comunistas, pero el hecho fue que se culpó a éstos últimos, decretándose el estado de emergencia, situación en la cual el canciller tiene potestades de hacer y deshacer leyes a su antojo. Al cabo de un mes, todo estaba como los nazis querían.

¿Por qué el odio hacia los judíos? Pues en el panorama que les comentaba párrafos arriba, la población judía era la que se encontraba mejor económicamente, por lo que de a poco, Hitler empezó a sembrar ese odio en sus seguidores.

Con un ejército poderoso, y con la población con su orgullo recuperado, el primero de Setiembre de 1939 Alemania invade Polonia, unos días después Francia e Inglaterra le declaran la guerra. Lo paradójico es que la URSS también invade Polonia, pero la guerra sólo se la declaran a Alemania.

A esta altura de lo que voy narrando, se tendrían que preguntar cómo logra Alemania un ejército poderoso si se encontraba en bancarrota después de la Primera Guerra Mundial. Pues muy sencillo, por intermedio de préstamos. ¿Qué quién le prestaba dinero? Pues no se rían, pero los bancos de los países de Inglaterra, Francia y Estados Unidos.

Pero los años de conflicto van pasando. Hasta el año 1942, en los campos de concentración, trabajaban todos. Desde niños a mujeres y ancianos. Pero hacía un año, los nazis habían invadido tierras soviéticas, y ahora empezaba a haber excedente de mano de obra, es así que se decide empezar a exterminar a los menos aptos para el trabajo.

Muchas empresas vieron como aumentaban sus ganancias. Imagínense más de diez años teniendo mano de obra gratis. Como les comentaba en una publicación anterior, se horrorizarían al enterarse que esas empresas hoy día son mundialmente conocidas, y como si fuese poco, con una “buena imagen”. Pero claro, son sociedades anónimas, vaya uno a saber hoy día si los dueños siguen siendo los mismos o de sus familiares.

Recuerdo cuando estando en Rusia, el guía nos comentaba que Napoleón empezó a perder sus conquistas, cuando se le ocurrió invadir lo que hoy día es Rusia, así como también, el declive de Hitler comienza cuando invade el mismo país. Y lo increíble, es que ambos, tanto Napoleón como Hitler, no contaron con el crudo invierno ruso.

Hay mucho detalle para contar, pero tampoco quiero hacer de esta publicación, una lectura tediosa. Pero sí quiero comentarles algunas otras cosas que bien valen la pena. Por ejemplo, el enorme memorial del Holocausto que se encuentra a unos pocos metros de la Puerta de Brandeburgo, consta de dos mil setecientos once bloques de hormigón de diferente altura, pero lo que quiero contarles, no es que en lo personal no me gustó en absoluto el memorial, sino que cada bloque, está pintado con un barniz especial para que la pintura del graffiti no se adhiera, pues ¿qué tiene de interesante esto? Que la empresa que fabrica este tipo de barniz, fue la misma empresa, que en la época del Holocausto fabricaba el Ziklón B, gas con que asesinaron a las millones de personas que desea recordar este memorial.


Otro detalle que quiero compartir con ustedes, es una frase que dijo el alemán Heinrich Heine en el Siglo XIX  “Quien comienza quemando libros, termina quemando persosnas” ¿Por qué les comento esto?, pues porque una vez Hitler hizo los cambios de leyes que quiso, mandó a quemar libros de determinados autores o temas de la Biblioteca Nacional. Pues bien, ahora no hace falta que les explique el por qué querer compartir con ustedes dicha frase.

Terminamos el tour, sentados en un arenero, encima de lo que alguna vez fue el bunker de Hitler. Allí sentados, hablamos sobre el final de la Segunda Guerra Mundial.  Cuando el ejército rojo llega a Berlín.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario