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sábado, 1 de octubre de 2011

ESLOVENIA - LJUBJLANA

Despúes de todo un día disfrutando de las diversas vistas de Croacia, llegamos a la capital de Eslovenia, cuyo nombre aún no sé pronunciar, pero que se escribe Ljubjlana. Ya era de noche, y con jota nos queríamos detener para visitar aunque sea por unos minutos el centro histórico de la ciudad. Mientras Pablo y Santiago nos esperaban en el auto, con Jota recorrimos unas hermosísimas calles y puentecitos sobre el río que atraviesa la ciudad.


Al haber agregado tantos kilómetros para lograr llegar a Sarajevo, también agregamos varias horas de viaje adicionales al itinerario original, con lo que a algún destino deberíamos sacarle tiempo de visita. Y este destino fue precisamente Ljubjlana.

Todos estos lugares son tan pintorescos, que es un crimen no destinarles el tiempo que se merecen, pero así es el viaje, muchas veces sacrificamos algún destino en busca de otros nuevos. Cómo nos hubiese gustado ir a Montenegro! Estábamos tan cerquita... pero uno cuando prepara el viaje se centra demasiado en destinos clásicos como Francia, Italia y España, sin darse demasiada cuenta lo cerca que se estará de Albania, Macedonia, Bulgaria, Rumania, entre otros países para nada convencionales, y de difícil visita el día de mañana. Éste tal vez, sea el principal consejo para los viajeros que quieran recorrer Europa.

En fin, conocimos de noche la capital de Eslovenia, y nos quedamos con muchas ganas de recorrerla tranquilamente durante el día, pero al día siguiente nos esperaba Venecia con todo su encanto ya conocido por todos.

Fue así, que decidimos avanzar unos kilómetros hasta llegar a un punto P ubicado a una hora de la ciudad italiana que cada año se hunde algunos centímetros. Dormimos allí, ya en tierras de este país con forma de bota.

viernes, 30 de septiembre de 2011

CROACIA – RUTA 8

Esta ruta es espectacular. Constantemente con el Mar Adriático a nuestra izquierda, y algún pueblito en su costa que lo adorna como Primosten.


Realmente fue un viaje muy lindo, pues no sólo se disfrutaba de la vista, sino que también compartíamos interesantes conversaciones con los chiquilines. Hablábamos por ejemplo de un tema que cada vez es más presente, pero que siempre intentamos evadir. El tema del retorno, de volver a Uruguay y comenzar de nuevo.

Todos coincidimos de no querer volver aún, Sentimos que el viaje nos está nutriendo día a día, y como una especie de adicción, no queremos detenernos. Claro está que también nos gustaría estar viajando con nuestras respectivas novias, por suerte, en mi caso en particular, lo estaré haciendo en unos diez días. Pero este es otro tema que bien vale una publicación aparte.

Pero seguíamos por la Ruta 8 y parábamos varias veces para tomarnos fotos. Utilizamos esta ruta hasta llegar a Zadar. Pero unos kilómetros antes de llegar a esta ciudad, la ruta estaba cortada. Por lo que teníamos que ir, previo pago de peaje, por la autopista. Por lo que buscamos en el GPS una ruta alternativa, y nos llevó por un camino vecinal. Se podría decir que era la primera vez en todo este recorrido por Europa, que tomábamos un camino de balasto.

Llegamos a Zadar, la recorrimos un poco, y tras tocar el Mar Adriático con nuestras propias manos, seguimos hasta Eslovenia. Ahora sí, dejábamos la Ruta 8 para viajar por la autopista, y adentrarnos en zonas de áridas y rocosas montañas.


Un acontecimiento muy importante y significativo para los cuatro, fue el hecho de que en este trayecto, el auto cumplió sus primeros diez mil kilómetros, luego de pasear por dieciocho países de este viejo continente.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

CROACIA – SPLIT

Entramos a tierras croatas, y las verdes montañas de Bosnia y Herzegovina, pasaron a ser en Croacia, más áridas y amarillentas. Unas rutas en mal estado formaron parte del camino hacia Split. En un momento al fin llegó la autopista que parecía recién terminada.

Llegamos a este balneario de tardecita. Fuimos a un hostal que habíamos visto en internet, y salimos a recorrer el pintoresco puertito que quedaba a unas pocas cuadras del hostal.

En el centro histórico en el que nos encontrábamos, caminar por esas angostas peatonales de piedra hacían que el sólo hecho de caminar, sea muy disfrutable y placentero. Por momentos nos parecía estar caminando por Mykonos o por Santorini allá en Grecia.

La comida en Croacia es bastante barata, ahora ya estaba terminando la alta temporada de verano, y nos podíamos dar el lujo de comer en la rambla, claro está que nunca en un restaurante con servilletas de tela. Siempre en lugares donde las servilletas son de papel, y en lo posible donde se come con la mano. Es que no se necesita demasiada experiencia de viaje para darse cuenta que en ese simple detalle, hay decenas de euros de diferencia.

Estuvimos hasta tarde disfrutando de Split. Hasta que nuestro cuerpo nos exigió ir a dormir.

Al otro día, nos iríamos rumbo a Ljubljana, capital de Eslovenia. Pero para llegar allí, debíamos atravesarnos de sur a norte todo el territorio croata, con lo que a Pablo se le ocurrió ir por la Ruta 8, pues va por la costa, y allí podríamos parar en algún pueblito, además de obtener una hermosa vista del Mar Adriático.

Nos levantamos temprano, bajo con La Abanderada (que ya sea dicho de paso, está cada vez más linda con tanta bandera) en mi espalda, y cuando llego al lugar donde habíamos dejado estacionado el auto, este no estaba! El corazón parecía que se me iba a salir del pecho, pero como éramos concientes de que habíamos aparcado en un lugar no permitido, me imaginaba que no había sido robado, sino guinchado.

Es verdad, tentamos la suerte. Es que pensamos que el guinche no trabaja de noche, pero nos olvidamos que sí pueden empezar su jornada laboral temprano en la mañana, y que las nueve era una hora bastante probable para chequear la zona turística.

La cuestión es que tras averiguar en un comercio, obtuvimos la dirección y el teléfono del posible lugar donde el auto se encontraría. Primero queríamos asegurarnos que el auto estuviese allí, antes de gastar en un taxi hasta la periferia.

Tras averiguar, efectivamente allí se encontraba, y fuimos a buscarlo, con miedo de cuánto sería la multa. Por suerte no era nada exorbitante, y después de tan solo una hora en vueltas, salimos en busca de la ruta 8 rumbo al norte.

BOSNIA Y HERZEGOVINA – MOSTAR

Salimos de Sarajevo rumbo al sur de Croacia, pero antes de salir de territorio bosnio, quisimos conocer otra ciudad de este país.

Cuando empezamos a hacer ruta, e incursionamos en la parte de Herzegovina, el paisaje era espectacular. Nunca nos hubiésemos imaginado que las montañas, los lagos, y las casas en sus orillas serían parte de este país. Inmediatamente se nos vinieron a la mente las imágenes de los paisajes de Nueva Zelanda y de Noruega, muy parecidos a los paisajes que ahora estábamos contemplando.

Detuvimos el auto en más de una oportunidad, es que nuestro asombro quería tener aunque sea un mínimos contacto con el ambiente. Bajamos, estiramos las piernas mientras nuestros pulmones se llenaban de aire puro y saludable. Nos sacábamos fotos, y seguíamos viaje.

Nada tenía que ver este paisaje y este ambiente con el que contemplamos aterrorizados cuando entramos al país por el norte. Ahora lo abandonábamos por el sur oeste, y la vista era un placer.

Al cabo de dos horas, llegamos a la ciudad de Mostar. Es un lugar muy pintoresco, perteneció al imperio otomano, y luego al austrohúngaro. La principal característica de la ciudad, es un puente medieval que une dos partes de la ciudad, el oeste donde viven los católicos croatas, y el este donde se encuentran los musulmanes bosnios.


Pero al igual que en Sarajevo, en Mostar, también hubo una guerra. Al principio, ambas partes de la ciudad se unieron para expulsar a los serbios de la ciudad. Una vez conseguido este objetivo, se declaró un nuevo conflicto entre los croatas y los bosnios para tomar el control de la ciudad. Fue así, que en 1993, los croatas destruyen este puente que por siglos los había unido. Derrumbándose junto con él, un símbolo de convivencia entre culturas, de la que la ciudad siempre había sido un claro ejemplo.

En el 2004, con  fondos de la UNESCO, se reconstruye el puente, y la ciudad retoma la vida, volviéndose a permitir el paso de un lado a otro de cualquier persona, sin importar su procedencia étnica.

Fue por este reciente conflicto que aún se veían, al igual que en Sarajevo, los revoques reventados de las balas que apenas veinte años atrás, cortaban el aire.

Después de recorrer la zona de este puente, seguimos viaje hasta Croacia, más precisamente hacia Split, ciudad balnearia al sur de dicho país.

lunes, 26 de septiembre de 2011

BOSNIA Y HERZEGOVINA – SARAJEVO

A último momento, nos atrevimos a desviarnos del itinerario, y nos permitimos aventurarnos en un país poco turístico, donde inclusive el GPS no tenía en su memoria todas las calles.

Se podría decir que este destino ha sido el toque Sui Generis de esta etapa del viaje. Es que quedamos realmente enamorados de este país. Uno escucha, o lee “Bosnia y Herzegovina”, y se le viene a la mente muchas imágenes, pero todas alejadas del turismo. Y más aún si les digo que fuimos a Sarajevo.

Para ir a este destino desde Budapest, debimos pasar por Croacia. Si bien este país está dentro de la Unión Europea, hacen un control de pasaportes, cosa que no nos había pasado en los restantes países.

Hicimos un par de kilómetros por territorio croata, hasta que llegamos a la frontera de Bosnia y Herzegovina. Aduana descuidada, donde nos hicieron también control de pasaportes. Aunque en esta oportunidad no nos molestaba, pues por cualquier cosa, se sabía que habíamos entrado en territorio bosnio.

Empezamos a transitar por unas rutas que nada tenían que ver con las rutas y autopistas que hemos venido viajando. Como el GPS no tenía todas las calles, veníamos los cuatro atentos a cualquier cartel que diga Sarajevo. Una particularidad fue que por muchos kilómetros no veíamos ciudades, solo casas a ambos costados de la ruta.

La noche dijo presente, y un poco de adrenalina empezó a correr por mi cuerpo, pues se sentía una especie de inseguridad y de ansiedad por llegar a destino.

En un determinado momento pasamos por una gran ciudad industrial. Muchas chimeneas de fábricas se veían iluminadas por la tenue luz amarillenta de la ruta. Se olía un aroma medio nauseabundo, como de basura quemada. Nos mirábamos las caras y nos preguntábamos para adentro ¿dónde nos habíamos metido?.

Después de esta ciudad, la ruta mejoró, y si bien seguía siendo de una sola mano, ya no se tambaleaba el auto de un lado para el otro.

Finalmente llegamos a Sarajevo, capital del país. Una calle ancha y principal, nos llevaba rumbo al centro. Entre algún edificio moderno, se lograban ver casas con agujeros en sus fachadas. Agujeros que testimoniaban la presencia de una guerra que tan solo veinte años atrás invadió la ciudad de plomo, pólvora, fuego y muerte.

Cuando llegamos al centro, nos impactó lo prolijo de esta parte de la ciudad. Una peatonal espectacular, y una línea de tranvía, que como siempre digo, agrega un plus de belleza ciudadana.

Fuimos al hostal que habíamos reservado antes de salir de Budapest para asegurarnos un techo en esta ciudad impredecible. Este hostal quedaba en pleno centro, pero se llegaba por intermedio de un oscuro callejón, donde los gatos maullaban y sus ojos brillaban desafiantes ante nuestra presencia. Era una especie de casita, con baño privado, cocina y doce camas. Aunque es preciso aclarar, que para nuestra mayor comodidad, estábamos los cuatro solos.

Salimos a caminar, y no sólo nos sorprendió lo barato de la comida y de los souvenires, sino también de la belleza de la peatonal, y la tranquilidad que se respira por sus calles. Los nervios por los prejuicios de la ciudad, disminuyeron al caminar, y chocarse con la gente del lugar.


Cansados de más de siete u ocho horas de viaje, nos acostamos, y descansamos para recorrer la ciudad al día siguiente.

Pero señores, Sarajevo tiene una rica historia. Es que fue ciudad otomana, quienes introdujeron el Islam. Luego pasó a ser ciudad del Imperio Austrohúngaro, con lo que Sarajevo se empezó a poblar de judíos. Luego los vecinos croatas, introdujeron el catolicismo, y los ortodoxos serbios también introdujeron su religión. Con lo que se dice que Sarajevo se asemeja mucho a Jerusalén, por su diversidad religiosa.

Caminamos por la ciudad, donde las mezquitas, iglesias católicas, y catedrales ortodoxas, afirman lo descrito en el párrafo anterior. Paseamos por sus plazas, por la peatonal, por el costado de un río, por una plaza donde veteranos jugaban al ajedrez gigante. Pensar que tiempo atrás peleaban por su ciudad.


Estuvimos en el punto desde donde en 1914, le dispararon al Archiduque Francisco Fernando de Austria, cuya muerte tuvo como consecuencia el desenlace de la Primera Guerra Mundial. Parecía mentira estar en ese punto del mundo, donde se desencadenó ese enfrentamiento bélico entre las principales potencias del momento.

Pero eso es muy atrás en el tiempo. Sarajevo, tiene una historia reciente muy oscura o dolorosa.

Después de albergar los Juegos Olímpicos de Invierno en 1984, donde la ciudad se encontraba en su mejor apogeo, comenzaron los problemas.

Es que después de la Segunda Guerra Mundial se creó lo que muchos conocimos como Yugoslavia, pero dentro de este gran territorio había muchas personas con una infinita diversidad de culturas, costumbres y creencias. Con lo que con el paso del tiempo, se fueron independizando hasta que Yugoslavia dejó de existir, para dar paso a otras naciones como Serbia, Montenegro, Croacia, Bosnia y Herzegovina, entre otros. Este último, declaró su independencia en 1992. Año en el cual, Serbia pretendía aumentar su territorio, con lo que dirigió militares a las montañas que rodean el valle donde se encuentra Sarajevo, para sitiarla, y tomar esta capital.

Esta es la famosa guerra de Bosnia. Sarajevo fue sitiada durante tres años. Desde las montañas llovían balas, bombas y odio. Y todo esto se ve reflejado hasta el día de hoy en las cicatrices que muchas casas aún mantienen.


Los bosnios, lograron sortear el sitio mediante un túnel de ochocientos metros de largo, que pasaba por debajo del aeropuerto hasta la parte de Bosnia libre. A través de este túnel, introdujeron a la ciudad, alimentos, medicamentos, electricidad, agua, y armamento.

Este túnel hoy día es un museo. Por supuesto que fuimos a ver una herramienta fundamental para la defensa de Sarajevo. Es que como les comentaba, por el túnel pasaban armas compradas de manera clandestina. Pues la ONU no permitía que Bosnia y Herzegovina se armara porque aún no era considerado como estado independiente. Con lo que los serbios peleaban contra personas desarmadas.

De apoco se empezaron a armar de manera “ilegal”, y comenzaron a pelear en iguales condiciones, fue ahí cuando según los bosnios, participa la OTAN, y hace firmar un tratado de paz. Según los historiadores, la OTAN interviene, luego de que los serbios hayan realizado una masacre contra civiles musulmanes en un mercado de la ciudad.

En el museo te mostraban un video de unos veinte minutos del sitio de Sarajevo. Un detalle que nos dejó perplejos fue el hecho de que las imágenes no eran en blanco y negro. Eran a color, reafirmando que la guerra sucedió hace poco tiempo atrás. Yo por ejemplo tenía cinco años.


Los asientos donde nos sentamos para ver el video, eran cajas donde venían las armas compradas en el mercado negro. Yo estaba sentado en la caja de un arma llamada K M80 de 64mm. No sé cómo sería el arma, pero era una caja de un tamaño considerable.

A medida que te alejabas del centro, ya restaurado, los agujeros en las fachadas se divisaban en cada una de las casas. El sólo hecho de imaginarse el desastre del asedio serbio contra la ciudad nos helaba la sangre. Nosotros, veinte años después, recorríamos las calles de Sarajevo.

Durante la tarde conocimos a Emilio. Un argentino que vivió en Paysandú, y que al ver la banderita de Uruguay en nuestros uniformes, se acercó a charlar. Hace dos años vive en la ciudad. Después de recorrer la Península Balcánica, decidió vivir en Sarajevo pues le encantó.

Antes de comenzar su jornada laboral como estatua viviente en la peatonal, nos acompañó a recorrer un poco la ciudad, contándonos de la gente y su costumbre. Fue como una especie de guía turístico. Un fenómeno.

Por la noche los chiquilines salieron a tomar algo con él, pero yo me quedé descansando, pues creo la piedra se hizo sentir durante la tarde, y tras tomar los medicamentos adecuados, me acosté a dormir.

Al otro día por la mañana, abandonamos la ciudad, rumbo a Croacia, pero antes haríamos una parada en otra ciudad de Bosnia y Herzegovina, pararíamos en Mostar.

domingo, 25 de septiembre de 2011

HUNGRÍA – BUDAPEST

Llegamos a la ciudad de Pest y de Buda, que allá por el año 1873 después de tantas idas y vueltas, decidieron juntarse, y vaya uno a saber por qué, si fue por simple fonética o qué, pero prefirieron poner a Buda primero, conformando la capital Húngara de Budapest.

Mucho tránsito, es que llegamos a la hora pico de la tarde, como si fuera poco, Mariela (el GPS) se mareaba con las calles que parecen tener todas el mismo nombre, lo que dificultaba ver un hostal que teníamos visto por internet.

De todas formas, con paciencia, y disfrutando de las calles de esta ciudad, y del Río Danubio que la atraviesa, logramos llegar al hostal, donde después de instalarnos, usamos sus instalaciones para asearnos, chequear mails y descansar.

Al otro día, luego de levantarnos, salimos a caminar y recorrer esta ciudad que tanto prometía previo a la visita. Lo cierto es que no defraudó, y que sus calles y arquitectura encantaron.

Empezamos por Pest, que es la parte de la ciudad que se encuentra al lado este del Río Danubio. Caminamos por una peatonal, luego por la rambla, hasta toparnos con el Parlamento, con un diseño en su arquitectura que llaman mucho la atención. La vista de este edificio desde el lado de Buda, es inmejorable.


Por suerte el día ayudó, con el sol en lo alto del cielo que hizo del día, una jornada muy agradable, que el caminar se disfrutaba muchísimo.

Cruzamos un puente, y nos encontramos con Buda. Esta parte de la ciudad tiene un castillo sobre una colina. Desde allí se obtiene una muy buena vista de Pest.

Paseamos a pie todo el día. Viviendo la ciudad como más nos gusta, caminando.

Volvimos al hostal y nos aprontamos para salir de noche. Fuimos a una discoteca, que a pesar de no ser la mejor de la ciudad, nos divertimos igual.

Volvimos de madrugada, y al otro día nos levantaríamos sin saber qué hacer. Si seguir el itinerario previsto, es decir ir a Zagreb, capital de Croacia; o aventurarnos bastantes kilómetros más, donde el GPS no reconoce todas la calles, para lograr llegar a Bosnia y Herzegobina, más precisamente a su capital Sarajevo.

jueves, 22 de septiembre de 2011

ESLOVAQUIA – BRATISLAVA

Tan sólo una hora hay entre Viena y Bratislava, capital de Eslovaquia. Pero cuando estábamos cruzando la frontera, un policía nos hace señas, y nos detuvimos. Le pide los documentos a Santiago, quien en ese momento iba al volante, y el policía nos dice que nos faltaba un pegotín en el parabrisa que autoriza a circular en las autopistas austriacas.

Por lo que nos hizo una boleta, y tuvimos que pagar unos ciento veinte euros. La cuestión es cómo se entera uno que necesita estas cosas. Recuerdo en Alemania, unos compañeros nos advirtieron de comprarlo, pero aquí no teníamos idea. Ahora, en cada país que entramos, nos detenemos en la primera estación de servicio y preguntamos. Por suerte lo hemos hecho, pues en Eslovaquia necesitábamos uno.

Es que al no pagar peajes, me imagino que esto es una especie de impuesto para poder mantener las rutas y autopistas.

Bratislava es una ciudad muy pequeña. De hecho teníamos pensado quedarnos una noche en la ciudad, pero visto que lo más turístico lo recorrimos caminando un par de horas, decidimos seguir hacia nuestro próximo destino. Otra ciudad, otro país. Sería Budapest, capital de Hungría.

Pero primero debo contarles que Bratislava es una ciudad muy bonita. Su centro histórico tiene un ambiente agradable, y la brisa del Río Danubio llega a colarse por entre esas pintorescas calles.

Caminábamos, sacábamos fotos, y nos dirigimos a un castillo que se encuentra sobre una colina, desde donde se contempla una vista inmejorable de la ciudad. A este castillo lo estaban restaurando, pues hace mucho tiempo se incendió, y seguía en ruinas hasta hace un par de años.


Bajamos de la colina, y seguimos paseando por otras calles del centro histórico. Fuimos al estacionamiento, recogimos el auto, y emprendimos viaje de dos horas hasta la ciudad donde Buda, ya no está más separada de Pest.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

REPÚBLICA CHECA – PRAGA

Llegamos a Praga por la noche, y como era viernes, es decir que comenzaba el fin de semana, nos fue muy difícil encontrar lugar en los hostales que habíamos visto disponibles la noche anterior por internet.

Al fin encontramos uno donde poder pasar la noche, y allí descansamos después de haber vivido ese día la visita a Auschwitz en Polonia.

Al otro día en la mañana fuimos al centro de la ciudad, que quedaba a una media hora a pie desde el hostal, para realizar el free tour que venimos haciendo en las principales ciudades europeas que hemos visitado.

Realmente Praga parece un museo gigante. Es que mires para donde mires, es una ciudad hermosísima. Tanto por ser una de las ciudades con más arquitectura estilo barroco, como por sus calles, y su limpieza.

El tour comenzaba en la plaza principal de su centro histórico. Dicha plaza se encontraba desbordada de tanta gente. Creo que ha sido la ciudad con más turistas que he visto desde que salí de Uruguay. Esa plaza es espectacular. Una peculiaridad, es que en el centro de la misma, se veía un escenario con tres grandes fotos de jugadores de jockey sobre hielo. Es que hace poco, un avión ruso se cayó, y en él, viajaba la delegación de un equipo de jockey, de los cuales tres eran checos.


Los checos se jactan de ser ateos, y dicen que su única religión es este deporte, por eso las miles de velas encendidas al pie de este escenario que les comentaba.

El guía del tour, era un checo que vivió un año en España, por lo que hablaba español, que de hecho hablaba perfecto para haber vivido tan sólo un año en la madre patria. Pero lo bueno de haber sido un joven checo, es que nos daba una opinión subjetiva, claro está, sobre la cantidad de conflictos bélicos a los que se vio sometida la hoy en día conocida como República Checa.

Hizo hincapié en la guerra en la cual se vieron envueltos todos los países europeos, incluso España y Suiza, que pese a haber sido neutrales, tuvieron su que ver en determinadas situaciones. Quiero decir que habló mucho sobre la Segunda Guerra Mundial.

Esto de ir por distintos países de Europa, ayuda muchísimo a entender, y a ver cómo vivió cada pueblo la propia guerra, y cómo veían a su enemigo o a su aliado, con qué sentimientos quedaron para con ellos una vez culminada la misma.

Hitler se reunió con los altos mandos de Francia, Inglaterra y de otros países potencias de la época, para avisar que se iba a adueñar del sur de la actual República Checa, pues allí se encontraban viviendo una gran cantidad de alemanes. No sé si se percataron del detalle de que les “avisó”, pues afirmaba que no quería guerra. Firmaron, y Alemania invadió el sur. Obviamente en esta reunión no había nadie invitado del país que iba a ser invadido. Desde ese entonces, hasta el último día de la Segunda Guerra Mundial, hubieron tropas alemanas en territorio checo.

El desenlace de cómo fue liberada la ciudad de Praga de los nazis es muy particular. Pues los alemanes sabían que estaban en camino a la ciudad para ser liberada, dos millones de soldados del ejército rojo (los rusos). Por esta razón, los nazis empezaron a abandonar la ciudad. Pero los checos al ver que se iban, no podían permitir que se fueran impunes, por lo que se levantaron, y armaron barricadas en los principales accesos de la ciudad, para impedir la huída de los ya vencidos nazis.

Pero el problema fue cuando aparecieron los tanques de estos alemanes y empezaron a bombardear a diestra y siniestra. Punto en el cual los checos abrieron las barricadas al ver que toda la ciudad estaba siendo destruida.

Los alemanes se van, y días después llegaron los rusos. Y lo que el joven guía nos expresaba, era que a Praga lo liberaron los propios checos, no los rusos. Cada vez que hacía mención a Rusia, lo hacía despectivamente, forma clara de que no hay simpatía entre ambos países.

Tal vez sea porque una vez que llegó el ejército rojo a la ciudad, no se fueron hasta la total independencia del país. Es que ellos dicen que mientras estuvieron los rusos, se vivió en estado de dictadura. Repudiando el comunismo como su forma de vida.

La verdad que no me imaginaba tanto odio de estos países contra lo que una vez fue la URSS. Es que claro, cada nación tiene su idiosincrasia, sus propias costumbres, y no se puede imponer de un día para otro un sistema que ni siquiera fue votado en democracia.

Fuimos a Rusia, y nos lo hacían entender que habían ayudado a muchas naciones, pero ¿realmente lo hicieron? Yo creo que sí, que ayudaron, pero luego no aceptaron las simples gracias como recompensa.

Creo ese es el gran problema de los que alguna vez fueron potencia y hoy día siguen siendo. Francia, Inglaterra, Alemania, Estados Unidos, Japón. Siempre brindaron ayuda con intenciones de ampliar sus fronteras. De ahí los grandes problemas y conflictos que hasta estos días determinados pueblos sufren.

En fin, terminemos con la historia, que por cierto es imposible saltearla al hablar de cualquier ciudad europea, y empecemos a hablar de cerveza.

Es que en este país se inventó la categoría de cerveza transparente de buen aspecto denominada Pils, en la localidad de Pilsen. Ésta junto a la Lager, fueron inventadas por los checos. Aunque los alemanes también dicen ser ellos los creadores de estas cervezas rubias. De más está decirles, que nuestro guía se sentía más orgulloso de haber sido su pueblo el que inventó esta cerveza que de haber echado a los alemanes al finalizar la Guerra.

El tour estuvo muy bueno, aprendimos mucho, y nos desasnamos de parte de la complicada historia de los checos.

Otro día fuimos al castillo de la ciudad, que queda del otro lado del Río Moldava. Hacía mucho calor, del cual ya nos habíamos desacostumbrado, y tras haber trasnochado la noche anterior, nuestras piernas nos pesaban muchísimo al caminar por las empedradas calles.

Para entrar a las principales atracciones turísticas dentro del castillo, cobraban entrada, unos trescientos pesos uruguayos. Pero por presentar nuestros carnet de prensa, pagamos solo diez. Por lo que ya no teníamos excusas, más que el cansancio, para no dar una vuelta por adentro del castillo.

Fue así que visitamos iglesias, un palacio, y una calle llamada “callejón de oro”, donde se reunieron varios alquimistas en busca de la fórmula para crear oro. También vivió allí durante varios años el famoso escritor judío Franz Kafka. Desde este predio del castillo, se obtenía una panorámica vista de la ciudad al otro lado del río.


Como les comentaba, una noche salimos a bailar. Camino a la discoteca, se disfrutaba de los viejos edificios perfectamente iluminados. Este lugar para bailar, tenía cinco pisos, cada uno con distinto tipo de música. La pasamos muy bien, disfrutamos mucho de la noche de Praga.

También contarles que ansiaba ver un edificio que al visitar la ciudad, no se puede dejar de ir a conocerlo. Es un edificio que nada tiene que ver con la arquitectura del barroco, pero sabe llamar la atención de los turistas. Edificio bailarín le dicen.


Después de haber conocido esta hermosa ciudad, nos dirigiríamos a Berlín, capital alemana, para sumergirnos en una ciudad con tanta historia como arena en el desierto.

domingo, 11 de septiembre de 2011

POLONIA – AUSCHWITZ

Nos levantamos temprano, pues debíamos hacer una hora de viaje hasta Auschwitz, y el tour guiado en español empezaba a las diez de la mañana.

Llegamos, compramos las entradas obteniendo descuento con el carnet de estudiante, y nos aprontamos para visitar el campo de exterminio en el cual fueron torturados tanto psíquica como físicamente hasta la muerte más de un millón de personas bajo la responsabilidad de Hitler durante la Segunda Guerra Mundial. Entre estas personas se encontraban judíos, polacos, gitanos, presos políticos de diversas nacionalidades, prisioneros de guerra soviéticos, homosexuales y delincuentes comunes.

A menudo suele confundirse campo de concentración, con campo de exterminio. El primero, existe desde antes de haber comenzado la guerra, son campos destinados al trabajo excesivo de quienes se encuentran presos en él. El segundo, como la propia palabra lo dice, son campos destinados a matar gente, a exterminarla.

Auschwitz, fue una mezcla de las dos, pues allí vivían miles y miles de prisioneros que eran obligados a trabajar más de diez horas con poca comida diaria, pero también, fue un campo de exterminio, es que llegaban trenes de todas partes de Europa, principalmente con judíos, y ni bien bajaban del mismo, tras una clasificación de hombres fuertes para trabajar por un lado, y el resto para el otro, eran llevados a las cámaras de gas y allí los mataban, sin haber pasado ni una noche en el campo. Cuando digo “resto” me refiero a mujeres, niños y ancianos.

La principal arma utilizada para la exterminación, eran las cámaras de gas, conocidas como “duchas”, pues se les decía a los prisioneros, que antes de registrarlos en el campo, debían ducharse para higienizarse luego de tantos días hacinados en los vagones de los trenes. Lo más cruel, era que le daban hasta toalla y jabón, y al desvestirse, les decían que recuerden el número de la percha para así no perder sus pertenencias.

Entraban, cerraban la puerta herméticamente, y empezaban a echar el Ziklón B, después de veinte minutos, todos morían. Luego ventilaban, y antes de cremar todos los cuerpos, los revisaban para sacar dientes de oro, joyas, y el pelo. Luego explicaré en lo que consistía la cadena de producción de los nazis.

Pero no sólo la cámara de gas era la causante de tantas muertes. La inanición, la horca, el fusilamiento, las golpizas, el trabajo extenuante, y el suicidio. Muchos, ante tanto sufrimiento, se tiraban a las cercas eléctricas para quitarse su propia vida. Los SS también brindaban palizas a los prisioneros, y los metían en una celda con una cuerda, sino se suicidaban en diez minutos, volverían a golpearlos. Hasta a esta crueldad se llegaba.

También se suele pensar que Auschwitz consistía sólo en un campo, pero en verdad, estaba compuesto por tres complejos cercanos entre sí. Nosotros visitamos los dos primeros que pasaré a describir.

En uno de ellos denominado Auschwitz I, se encontraba el centro administrativo del complejo. Se encontraba también el bloque de la muerte, que consistía en una cárcel dentro de la prisión. Allí se enjuiciaba a muerte a quienes intentaban escaparse, o quienes se revelaban frente a los SS. Había un paredón donde se fusilaba, celdas donde se dejaban a personas morir de hambre, y otras celdas de un metro cuadrado, donde ponían a cuatro personas las cuales luego de todo un día de trabajo, no podían recostarse para descansar, pues no tenían espacio ni para sentarse. Este campo llegó a albergar a veinte mil prisioneros.

En su entrada se encuentra la inscripción “Arbeit macht frei” (el trabajo os hará libres). Lejos de ello, quien entraba al campo, pocas eran las probabilidades de supervivencia.


Después está el campo Auschwitz II (Birkenau). Éste es el campo que en general la gente asocia con Auschwitz. Este campo llegó a albergar hasta cien mil prisioneros. El objetivo principal de este campo no era el de mantener a los prisioneros como fuerza laboral (como era el caso de Auschwitz I y III), sino más bien al exterminio. Por eso se lo equipó con cuatro crematorios, y dos enormes cámaras de gas, capaces de matar a dos mil quinientas personas por vez. En el campo Auschwitz I, su cámara de gas mataba a ochocientas personas por vez.


Los crematorios no daban a basto, y muchas veces se acumulaban los cuerpos, y se descomponían antes de llegar a ser cremados.

Por último se encontraba Auschwitz III, un enorme campo donde sus prisioneros trabajaban arduamente en fábricas cercanas. Se indignarían al saber, que esas fábricas hoy día son mundialmente conocidas, y que sus inicios fueron utilizando mano de obra de estos prisioneros que morían de agotamiento y de hambre.

Caminamos por allí, por donde durante los años que duró la guerra, cientos de miles de personas caminaron débiles, sin ilusiones, al diario trabajo forzoso; por donde fueron separados de su familia, torturados y asesinados. Cuesta creer hasta donde llegó la ideología de la raza aria de Hitler. Cuesta creer cómo se realizaban estas atrocidades a propias personas. Ver esos zapatitos y muñecas arrancadas de las manos de pequeños niños y niñas, hace cuestionarse muchísimas cosas. Hay una habitación que tiene miles de zapatos, y otra llena de pelos, hasta las trenzas que fueron cortadas de la cabeza de las mujeres.


Es que la cuestión del exterminio, también tenía un negocio de trasfondo, por eso decía al principio que había una cadena de producción. Por más duro y frío que suene, la materia prima eran las personas. Se las mataba, y de ellas se extraía todo lo posible para vender. No sólo sus ropas, sino también sus dientes de oro, joyas, y su pelo. Y si antes de extraer esto, se podía exprimir la materia prima trabajando largas horas, mucho mejor. Es cruel. Pero fue cierto.

Existe una corriente de Negacionistas, que se encargan de negar el Holocausto. Dicen que nada fue como cuentan la mayoría de los historiadores. Es que la mayoría de la documentación fue destruida por los nazis cuando se vieron acorralados y veían su inminente derrota. Sólo quedan testimonios de sobrevivientes y de soldados soviéticos.

Al hablar de este campo de exterminio, debo hablar de algunas personas, y contar brevemente su historia.

Tenemos a Maximiliano Kolbe. Su historia repercute, cuando en un bloque de prisioneros, tras pasar la lista, los SS descubren que alguien se había escapado, esto significaba que diez iban a ser encerrados para que muriesen de hambre. Esto era un forma de que entre los mismos prisioneros evitaran que alguno intentara huir.

Cuando seleccionan al azar a diez personas, una de ellas dice en voz baja “no quiero morir, tengo esposa e hijos”, con lo que Maximiliano Kolbe, quien llegó a escuchar las palabras de este prisionero, dio un paso adelante, y le pidió al soldado de la SS ser él quien muera a cambio de la vida de su compañero. El soldado accedió. Tras tres semanas, todos habían muerto, menos Maximiliano Kolbe. Con lo que le aplicaron una inyección de fenol en su corazón, muriendo inmediatamente.

Franciszek Gajowniczek, el hombre por el cual Kolbe había ofrecido su propia vida, sobrevivió, y vio cómo el Papa Juan Pablo II, canonizó a Maximiliano, pasando a ser el Santo de Auschwitz.

Otro nombre es Heinrich Himmler, el oficial de la SS encargado de todo el complejo durante gran parte de su existencia. Éste se suicidó con cianuro y los otros oficiales que lo sucedieron, fueron enjuiciados en 1947, y condenados a la horca. Lo peculiar, fue que fueron ejecutados en la propia horca donde ellos ordenaban el ahorcamiento de prisioneros en Auschwitz I.


Por último, otro nombre que al hablar del Holocausto debe ser mencionado, es el del doctor Josef Mengele, también conocido como el Ángel de la Muerte.

Él, fue el encargado de realizar diversos experimentos medicinales con los presos de Auschwitz. Especialmente con los niños. Pero también era el encargado de aquella selección que les contaba, cuando llegaba un tren con prisioneros, él decidía quién trabajaría, y quién iría de inmediato a la cámara de gas.

Para describir el nivel de crueldad, de Mengele, basta con contar que muchas veces, al llegar el tren, quedaban cadáveres de madres con sus hijos aún vivos en brazos. Este doctor entonces, ordenaba poner a las criaturas directamente al horno de la lavandería, para que sirvieran de combustible. Más tarde cambió de parecer, y permitió a las embarazadas dar a luz, pero los recién nacidos eran llevados a la sala de experimentos.

Hizo cientos de experimentos, desde intentar cambiar el color de ojos y del pelo, hasta estudios con enanos y personas con síndrome de Down. Hizo cualquier tipo de cosas, realizó también experimentos con la médula espinal dejando paralizados a los intervenidos.

Pero sus experimentos más intensivos, los realizaba con gemelos. Intentaba que la raza aria se multiplicara con mayor velocidad a causa de nacimientos de gemelos. Estudió cómo hacer para que las mujeres engendraran gemelos.


Finalizada la guerra se llevó toda la documentación y nunca se supo si tuvo éxito en algún macabro ensayo. Un doctor judío que lo ayudaba, fue quien narró sus experimentos.

Fue capturado bajo una identidad falsa, y posteriormente liberado por los aliados. Increíblemente, durante los juicios de Núremberg, Josef Mengele no fue considerado genocida.

Uruguay, formó parte de la vida de este doctor, es que después de su liberación, vino a América Latina para esconderse. Fue en Colonia del Sacramento, donde se casó. Luego vivió en Argentina, Paraguay, y finalmente en Brasil.

Es cuestión de creer o reventar, pero en Candido Godoi, poblado brasileño donde vivió, se constató en el año 2000, que tiene el mayor índice de gemelos de todo el mundo.

En fin, tengo poco para acotar después de tanto horror. Es dificilísimo asumir tanta tragedia, y tanta crueldad para con seres humanos. La discriminación racial como cualquier otro tipo de discriminación, sea de orientación sexual como religiosa, son cosas que no me entran en la cabeza.

Si algo me ha enseñado este viaje, es que por más diversas costumbres, idiomas, formas de pensar, color de piel, sexualidad y religión que uno tenga, no dejamos de ser simples personas, y como tales somos todos iguales.

Sé también que todo este tema tiene un trasfondo económico. Recuerdo cuando en Hamburgo pasamos por el edificio donde en aquella época se fabricaba el Ziklon B, causante de tanto sufrimiento y de tantas muertes, y sin embargo, se lo vendían al ejército alemán a sabiendas de su utilización. Hoy día sigue sucediendo con las fábricas de armas.

Nos fuimos de Auschwitz, sabiendo que la idea que teníamos del genocidio, distaba mucho de lo que en verdad sucedió. Tal vez el hecho de ver con nuestros propios ojos los lugares donde fueron perpetradas tantas muertes, nos ayudó a ver y entender mejor una parte de la historia contemporánea que marcó un antes y un después en la humanidad.

Nos dirigimos a Praga, en un auto en silencio, cada uno procesando a su manera lo vivido en donde hace más de sesenta años, millones de personas dejaron su vida repentinamente.

viernes, 9 de septiembre de 2011

POLONIA – CRACOVIA

Este día, se puede decir que fue digno para el olvido. Al menos hasta haber llegado a la ciudad de Cracovia.

Es que salimos una hora más tarde de lo estipulado, y como si fuese poco, un viaje de unas cuatro horas se conviertió en uno de seis horas y media por causa de interminables arreglos en la autopista. En vez de ir a más de cien kilómetros por hora, apenas llegaba a los sesenta. 

Esto hizo que mi mal humor se incrementara exponencialmente. Sólo tendríamos unas pocas horas para recorrer Cracovia.

Llegamos, fuimos a un hostel, no nos gustó. fuimos a otro, nos instalamos, dejamos el auto en un estacionamiento de un shopping, y recién ahí, nos dirigimos al centro de la ciudad.

Sé muy bien que este mal humor me lo desahogué con los chiquilines que nada tenían que ver con el problema de las rutas, aunque de la hora de atraso, no puedo decir lo mismo, pero de última estamos hablando de una hora en un viaje que ya lleva seis meses. Por lo que la próxima vez tendría que ser más tolerante.

En fin, al centro histórico de Cracovia, también se le llama centro milagroso, pues fue lo único que sobrevivió a la Segunda Guerra Mundial.

Una zona muy pintoresca, de lo cual tengo algo anecdótico para contar. 

En una de las plazas, había como una especie de feria, en la cual vendían comidas y bebidas típicas de determinados países. Así fue como encontramos vinos de Uruguay, Argentina y Chile. No podíamos creerlo, pero veíamos vino uruguayo en una remota plaza de una ciudad de Polonia. Obviamente su precio lo hacía inaccecible.

Lo mejor fue cuando vimos a una mujer vendiendo como una especie de tortas fritas. Ahí sí, no nos aguantamos, y con Pablo, compramos una cada uno. Yo le pedí azucar, y la mujer con cara de asco me dice que sólo tiene sal o queso, a lo que preferí comerla sin nada, mientras Pablo prefirió innovar con queso.


Era muy parecido a la torta frita que estamos acostumbrados, pero no era igual, aunque de todas formas nos dio para sentirnos más cerca de Uruguay.

Por último, en este escueto paseo por la ciudad, intentamos ir a un castillo cercano, pero sólo vimos su muralla desde afuera, pues ya era muy tarde, y después de todo un día en la ruta queríamos descansar, pues al otro día nos esperaría un punto alto dentro de todo el viaje, visitaríamos el Campo de Exterminio Auschwitz.

POLONIA – VARSOVIA

Después de Lituania, tocaba el turno al país de Juan Pablo Segundo. A los católicos, le es muy significativo este dato; para mi, el hecho de estar en un país donde tuvo lugar el más grande genocidio de la historia.

Llegamos a la capital polaca cerca de la medianoche, por lo que nos dirigimos rápidamente a un hostal que habíamos visto en internet, pero que no habíamos reservado. De todas formas, había lugar para los cuatro en un mismo dormitorio. Nos instalamos, y no podíamos creer lo barato que nos había salido para el lujo que tenía. Por suerte en estos últimos destinos el alojamiento es bastante barato, lo que nos permite descansar con mayor comodidad.

Al otro día, temprano, averiguamos qué lugares visitar. Obviamente que el centro histórico y todo lo que se encuentra a su alrededor era lo más atractivo, a pesar de ser todo reconstruido, pues la ciudad de Varsovia, fue totalmente destruida durante la Segunda Guerra Mundial.

Esta ciudad, al igual que Montevideo, hospeda a más de un millón y medio de ciudadanos. Con esto se imaginarán la dimensión de esta urbe.

La cuestión es que para llegar al centro comercial, nos tomamos un tranvía. Con qué rapidez y de manera económica se llega a cualquier parte. Ni que hablar que la ciudad que utilice este medio de transporte público le da un toque muy pintoresco. Pensar que en Montevideo, nos dimos el lujo de desmantelarlo…

Al llegar al centro, nos dirigimos a una calle muy bonita, con flores y faroles en sus anchas veredas. Al final de esta calle, después de media hora caminando, se llega al centro histórico. Allí, su infaltable plaza, y ni que hablar de sus calles adoquinadas.


Caminamos bastante, paramos para almorzar en un restaurante de comida típica, donde nos pedimos una especie de ravioles de verdura, y una tortilla de papa con una crema de hongos silvestres. Para tomar, aire. Todo muy rico, aunque claro está, que este gasto significó saltearnos la cena del día.

Seguimos paseando, y llegamos a una plaza con un monumento al levantamiento de Varsovia. En frente, una iglesia, e impactaba contrastar una foto que se encontraba allí. Se lograba comparar las torres destruidas por el bombardeo nazi durante la guerra, con las torres totalmente reconstruidas en la actualidad.


Como último paseo, nos tomamos un ómnibus hasta un cementerio. Pero no cualquier cementerio. Éste, alberga más de doscientos cincuenta mil judíos fallecidos, no necesariamente por causa de la Guerra.

Paseamos entre las lápidas con un profundo respeto. Gran parte del cementerio luce como abandonado, la vegetación empezó a invadir las rejas y las propias lápidas. En más de una oportunidad nos topamos con tumbas que mostraban símbolos de haber sido escudo de algún soldado, pues algunas se encontraban acribilladas con vaya uno a saber qué tipo de arma.

Dado por culminado el paseo turístico por esta ciudad, nos tomamos un tranvía hacia el hostal, que según Santiago debe estar subsidiado por el gobierno para promover el turismo, pues no puede ser que por el precio pagado, uno tenga incluido el estacionamiento para el auto, el desayuno, y la lavandería.

Por la noche, mientras los chiquilines salieron a conocer los bares de la ciudad, yo me quedé descansando y estudiando un tema de itinerario que luego contaré.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

LITUANIA – KAUNAS

Como en el hostal de Riga teníamos el desayuno incluido, se nos hizo imposible salir temprano hacia Lituania. Desayunamos muy bien, y a eso de las diez de la mañana partimos, bajo una intensa lluvia, hacia el último país báltico.

Durante el camino, nos surgió la duda de a dónde ir, si a Kaunas, ciudad que teníamos en el itinerario, o a Vilnius ciudad capital. Al final, nos decidimos por la primera, pues nuestro siguiente destino era Varsovia, Polonia, y quedaba mucho más cerca si íbamos para Kaunas.

Al llegar, nos encontramos con una ciudad muy poco pintoresca, casas descuidadas, paredes grafiteadas, y poca gente caminando por las calles.

Paseamos por un barrio universitario, con una gran iglesia, y una larga peatonal, donde pudimos ver más gente que en el resto de la ciudad. También fuimos al centro histórico, el cual es muy pequeño, sólo una plaza y algo más. Cerca de allí, la mayor atracción turística, un castillo medieval.


Al cabo de unas horas habíamos conocido esta ciudad, y luego de la duda de si quedarnos a dormir aquí o no, Santiago tiró la idea de empezar a ganar kilómetros hacia Varsovia, pues son cinco horas de viaje.

Ahora voy escribiendo estas líneas en el asiento de atrás del auto mientras Jota va al volante después de las dos horas de piloto de Santiago. En un rato manejará Pablo, así nos vamos turnando todos, y no se nos hace pesado tantas horas de ruta.

Una peculiaridad de Lituania es que se está jugando la Copa Europea de Básquetbol, cosa que hacía que todos los autos tuviesen la bandera de su país en la ventana.


Los entendidos de este deporte sabrán que Lituania es una potencia del básquetbol mundial.

En fin, ya dejamos atrás a Estonia, Letonia, y Lituania. Pensar que antes sólo divisábamos a éstos países en el mapa, y ahora tuvimos la oportunidad de conocer sus principales ciudades.

LETONIA – RIGA

Salimos temprano de Tallin, y después de cuatro horas manejando, llegamos a Riga, la capital de Letonia, ciudad más grande de los países Bálticos (Estonia, Letonia y Lituania).


Fuimos directo al hostal que habíamos visto por internet, pues aquí es tan barato hospedarse, que no valía la pena dormir en la calle, más aún si teníamos estacionamiento y desayuno incluido. Además tampoco nos da demasiada seguridad dormir en la calle en estos países de Europa del Este como sí pasaba en los nórdicos.

El hostal, quedaba en el corazón de la ciudad vieja. Con mismas características que el centro histórico de Tallin, con calles angostas y empedradas, pero aquí en Riga, las casas mantienen absolutamente todas, la arquitectura típica del medioevo, dándole un toque más encantador. Iglesias, muchísimos cafés y restaurantes, plazas y gente caminando por esas calles espectaculares.


Si se salía de la zona de la ciudad vieja, ya se veía otra ciudad, moderna, con tráfico, con menos turistas, pero no por eso menos linda.

Caminamos toda la tarde sin rumbo en esta ciudad, que al igual que Tallin, fueron capitales de países constantemente ocupados por sus países cercanos, logrando su independencia a partir de 1991, cuando se disolvió la URSS. Tal vez sea esta la razón por la cual la cantidad de habitantes de Riga ha disminuido, pues muchos rusos emigraron hacia su tierra natal.

Algo que nos causó mucha gracia, fue cuando detrás de una enorme catedral, encontramos la misma estatua que había en Bremen, Alemania, aquella del burro, perro, gato y gallo parados uno arriba del otro. No voy a repetir nuevamente de lo que simbolizaban, pero nuevamente le tocamos las patas y el hocico al burro para seguir teniendo esta suerte de meter kilómetros y kilómetros a lo largo y ancho de Europa sin tener ningún inconveniente.

En un momento vimos tiro al blanco con arco flecha, y junto a Pablo y Santiago jugamos una pequeña competencia mientras Jota se divertía filmándonos con su camara. El primer tiro de los tres, le dimos en el medio, suerte de principiante que le llaman, pues después se nos hizo difícil embocarle en el centro. El score no me acuerdo, pero justo es decir que ganó Pablo, segundo yo, y Santiago tercero. Fue un rato muy divertido, que disfrutamos entre amigos.


Por la tardecita, volvimos al hostal, descansamos un poco, y mientras los chiquilines seguían durmiendo, salí otra vez a caminar por el barrio. Me quedé asombrado de lo que veía. Parecía que estaba caminando por otra ciudad. Las calles y las casas perfectamente iluminadas, todos los bares con gente, había más movimiento por la noche, que durante el día.

Ya con frío, volví al hostal, y con la muela de juicio aún molestándome, me fui a descansar, pues al otro día, también por la mañana, partiríamos hacia Kaunas, segunda ciudad principal de Lituania. 

lunes, 5 de septiembre de 2011

ESTONIA – TALLIN

Nos levantamos temprano, y un poco resaqueados del asado del día anterior, dejamos el camping de Kotka, para dirigirnos a Helsinki, desde donde nos tomaríamos el ferry hasta Tallin la capital de Estonia.

Este país con menos habitantes que nuestro querido Montevideo, es después de tantas idas y vueltas, un país independiente. Es que a lo largo de su historia, fue invadida por los alemanes, daneses, suecos, y rusos. Estos últimos en lo que se conoció como la URSS. A partir de 1991, logró independizarse, y su crecimiento económico se ha producido de manera vertiginosa.

En los primeros años del Siglo XXI, se hizo miembro de la Unión Europea, y en el año 2011 comenzó a utilizar el Euro como su moneda local.

Arribamos a este país de Europa del Este apenas pasado el mediodía, y nos instalamos en un camping muy peculiar, pues estaba en un puertito, que en no más de cien metros cuadrados de pasto, se ponían las carpas. Alrededor: yates, veleros y el Mar Báltico.

Tallin, alberga a casi la mitad de la población del país, y posee una ciudad vieja, o mejor dicho un centro histórico realmente envidiable. Sus catedrales medievales, rodeadas de calles adoquinadas, y todo esto envuelto en una muralla con unas torres, hacen de esta parte de la ciudad, una visita obligada.

Perderse por esta zona y ver promotoras con vestimentas típicas, hace imaginarse estar en el Siglo XV.

Pasamos toda la tarde recorriendo de punta a punta el centro histórico, entramos a un museo, y llegamos a puntos de vistas panorámicas espectaculares.


Algo que me olvidaba de comentarles era lo barato que nos costó el camping. Apenas unos quince euros entre los cuatro contra más del doble si nos declarábamos a todos en los países nórdicos. Pero no sólo el camping era barato, compramos en un supermercado una pata grande de pollo con puré de papas sólo dos euros. Eso sí, no compramos pan, pues los panificados te recuerdan que estamos en Europa. Pero en términos generales, es barato comer y hospedarse en esta ciudad.

Los que siguen el blog desde el primer día, recordarán mis historias, y mis fobias a las agujas, razón principal por la cual, dejé hasta último momento el sacarme las muelas de juicio. Todo para evitar el pinchazo de la anestesia. La cuestión es que sólo me saqué una, la que más molestaba, y la otra que casi nunca lo hacía, comenzó a hacerlo hace un par de días.

Cuando volvimos al camping, y nos preparábamos para conocer la ciudad por la noche, la muela me dio un golpe de K.O. y me resigné a acompañar a los chiquilines. Me acosté en la carpa, e intenté dormir pese al dolor.

Gran susto al levantarme al otro día y verme la mitad de la cara hinchada con la imposibilidad de abrir la boca. Me tomé cuanto remedio encontraba, con el riesgo de una sobredosis, pero ahora, ya me siento mejor, y con muchas ganas de conocer nuestro próximo destino: Riga, capital de Letonia.